Caída libre

Caída libre

Bienvenido a mi página dedicada a la caída libre. Aquí pretendo dar un poquito de información sobre esta actividad y también algo de envidia a quien todavía no lo haya probado. Je, je, je... }:-) Para hacer comentarios, usa el correo electrónico.

Gran formación de paracaidistas. ¿Puedes contar cuántos hay?

Vuelo en formación

Hace algún tiempo hice un curso de caída libre, en la modalidad de caída libre progresiva. Es algo que llevaba bastante tiempo deseando hacer y por fin se cumplió. El cielo y los partes meteorológicos han cobrado un nuevo interés para mi desde entonces. :-)

Voy a saltar al aeródromo de Ocaña, con el club Aerolibre. La verdad es que hace algún tiempo que no salto, pero espero retomarlo dentro de poco.

Si quieres ver algunas fotos mías, pulsa aquí.

¿Qué es la caída libre?

La caída libre es lo más parecido que existe a volar: se surca el aire con la sola participación de nuestro cuerpo, sin artefactos (salvo una pequeña mochililla en la espalda), y se disfruta de unas sensaciones increíbles y de unas vistas impresionantes.

Al saltar del avión, comenzamos a acelerar rápidamente hacia el suelo debido a la acción de la gravedad. A medida que aumenta la velocidad de descenso, se hace mayor la resistencia aerodinámica que presenta la masa de aire. Al llegar a una determinada velocidad (la velocidad terminal) ambas fuerzas se equilibran y se baja a velocidad más o menos constante. Esa velocidad depende básicamente del peso del paracaidista y del perfil que presente al aire, pero viene a ser de unos 200 Km/h si se baja horizontalmente (en posición de "caja") y de hasta 300 Km/h si se desciende de cabeza, por ejemplo.

Caída libre en posición de caja

Caída libre en posición de caja

La posición de caja, en la cual se arquea todo el cuerpo, es la base de la caída libre. En esta posición, el paracaidista cae de manera estable y sin giros ni vueltas.

Caída libre en vertical

Descenso de cabeza y de pie

Durante la caída se puede volar, sí, volar, usando para ello los brazos, las piernas, el tronco, todo el cuerpo... Según abramos o cerremos las extremidades, arqueemos o contrarqueemos el tronco y hagamos otras cosas que yo aún desconozco, es posible girar horizontalmente, dar vueltas, hacer tirabuzones, caer de pie o de cabeza, bailar un schotis o lo que haga falta. :-)

En todo momento hay que ser consciente de la altura a la que nos encontramos del suelo, para lo cual se salta equipado con un altímetro fácil de leer y a veces con avisadores acústicos. Llegados a una altura de unos 1200 metros sobre el suelo hay que abrir el paracaídas y pasar entonces a disfrutar de un descenso más "tranquilo" hasta aterrizar suavemente en la tierra.

Los paracaídas utilizados en este deporte no son las típicas campanas redondas de los geyperman, sino que son campanas rectangulares plenamente dirigibles, frenables, etc. Ello significa que durante el descenso en paracaídas se puede controlar perfectamente la trayectoria del paracaídas, hacer giros y otros efectos y, de hecho, algunos paracaidistas trabajan en grupo realizando diversas formaciones con los paracaídas abiertos.

Para dirigir la campana se cuenta con dos mandos, similares a los de los parapentes, que no son más que cordones que se estiran con las manos y que modifican ligeramente el perfil de la campana. Tirando más o menos del uno, del otro, o de los dos a la vez se consigue controlar con gran precisión el vuelo.

Campana rectangular

Campana rectangular

Al llegar al suelo se ha de aterrizar en contra del viento y tirar a fondo de los mandos del paracaídas para frenarlo, con lo que nos quedará un aterrizaje de lo más suave y elegante. Se puede desterrar completamente esa idea de que el impacto con el suelo es equivalente a saltar desde varios metros y que se necesitan botas con refuerzos y tal y cual. Si somos poco hábiles quizá nos peguemos un pequeño revolcón o una pequeña culada, pero seguramente lo que más se dañará en esos casos será nuestro orgullo :-).

¿Da miedo?

Hombre, todo depende de cada uno, pero si nos hemos decidido a hacer caída libre, raro será que nos de miedo: tampoco es cuestión de ser masoquista, ¿no?

En mi corta experiencia, quizá lo que más aprensión puede dar es el momento en el cual se abre la puerta del avión y sabes que en breve vas a salir por ella sin nada que te sujete. En esos instantes te puede surcar el cuerpo un pequeño cosquilleo, pero es momentáneo. Una vez que estás fuera se olvida completamente cualquier temor, notas el viento y alucinas.

Lo que verdaderamente sí echa para atrás es el frío que se puede llegar a pasar en invierno. Brrrrr... :-) Hay que tener en cuenta que, si en el suelo estamos a 5 ó 10 grados, por ejemplo, al ascender 3000 ó 4000 metros seguramente pasaremos a unos cuantos grados bajo cero. En fin, todo es cuestión de ir bien equipado y abrigado. Tampoco se pasan más de unos minutos mientras subimos en el avión, aunque todo depende de su potencia.

¿Cómo se aprende a hacer caída libre?

Existen dos métodos diferentes:

  • Curso de caída libre progresiva.
  • Curso de caída libre acelerada.

    En ambos sistemas el objetivo es aprender a volar de manera controlada y segura, incluso cuando haya cerca otros paracaidistas, sabiendo hacer diversas maniobras básicas que te permitan dirigirse hacia donde desees... excepto hacia arriba :-)

    No se precisan cualidades físicas especiales, sino que puede bastar con un certificado médico que especifique que se es apto para la práctica del deporte. Si se sufren enfermedades del corazón o insuficiencia respiratoria, se tienen lesiones óseas de relevancia, se pesa mucho o algunas otras situaciones análogas será conveniente consultar al médico, por si acaso. En fin, hay que aplicar el sentido común.

    En cuanto al equipo, es suficiente con unas zapatillas de deporte, un mono o prenda similar (para no mancharnos si nos caemos al suelo) y unos guantes que permitan buena sensibilidad en las manos (para proteger las manos de cortes, roces, etc.). Si hace frío, también será interesante contar con alguna prenda cómoda de abrigo, como un forro, una camiseta térmica... o varias camisetas, una encima de otra :-). Por cierto, no conviene llevar prendas con muchas tiras, cremalleras o colgantes sueltos, ni otras cosas que no estén bien sujetas, porque tienden a ser bastante molestas al caer a gran velocidad (para ilustralo, nada mejor que este vídeo).

    ¿En qué consiste un curso de caída libre progresiva?

    En este curso, el alumno comienza saltando a baja altura (unos 1200 m) con un sistema de apertura automática del paracaídas que lo despliega a los pocos instantes de salir del avión. No es más que la típica cinta que se ve en las películas de guerra.

    Tras realizar unos cuantos saltos de esta guisa, en los que se aprende básicamente a salir del avión arqueando el cuerpo, se pasa ya a saltos con apertura manual, comenzando por caídas libres de unos 8 segundos y ascendiendo de altura y tiempo de caída libre cada pocos saltos hasta llegar a los 3500 ó 4000 m, que equivalen a unos 50 ó 60 segundos de caída libre. A medida que se avanza de nivel, primero se aprende a caer establemente en posición de caja y después se van practicando las diversas maniobras de vuelo (giros, vueltas, derivas...), hasta que, tras unos 20 ó 30 saltos, se puede estar en disposición de pasar el test de seguridad. No obstante, el número de saltos que se requieren para ir avanzando de nivel depende bastante de la habilidad, la suerte, la mentalización, la práctica, etc. del alumno.

    Por supuesto, a medida que se va progresando de nivel también se reciben diversas clases teóricas en tierra que van enseñando el correcto manejo del equipo, la resolución de problemas, las maniobras fundamentales en caída libre, el plegado de los paracaídas, etc.

    ¿En qué consiste un curso de caída libre acelerada?

    En un curso de caída libre acelerada, el alumno desde el primer momento salta en caída libre y a gran altura (unos 3500 ó 4000 m). Ahora bien, siempre salta acompañado por uno o dos instructores que le van corrigiendo la posición, enseñando la técnica básica, etc., más un cámara que filma el salto con el fin de que luego en tierra el alumno pueda observar mejor sus defectos y su evolución.

    Tras unos ocho saltos, el alumno puede estar preparado para pasar el test de seguridad. De ahí el sobrenombre de "acelerada". Este método es claramente más cómodo que el anterior, en el sentido de que en poco tiempo se ha completado el curso, pero a cambio cuesta algo más de dinero.

    Lógicamente, en este curso también se reciben las correspondientes clases teóricas en tierra acerca del correcto manejo del equipo, la resolución de problemas, las maniobras fundamentales en caída libre, el plegado de los paracaídas, etc.

    Un alumno de caída libre acelerada, acompañado por dos instructores

    Alumno de caída libre acelerada

    El test de seguridad

    El test de seguridad no es más que un salto que se realiza acompañado de un instructor que evalúa la correcta realización por parte del alumno de diversas maniobras básicas, como giros, vueltas y derivas.

    Para poder saltar libremente en cualquier zona de saltos del mundo es necesario haber superado previamente este test, el cual permite obtener el título de paracaidista elemental.

    Saltos en tándem

    Los saltos en tándem son saltos de caída libre que se realizan con un arnés especial para dos personas. Una de ellas es un instructor experimentado que controla el desarrollo del salto en todo momento, mientras que la otra no es más que un pasajero que disfruta de un "bautismo" en la experiencia de la caída libre.

    Estos saltos se realizan desde gran altura (3500 ó 4000 m) y el pasajero únicamente precisa una breve formación teórica en tierra (media hora) para saber lo básico sobre lo que debe hacer y lo que no debe hacer.

    Un salto en tándem. El de arriba es el instructor

    Salto en tándem
    ¿Cómo se abre el paracaídas?

    En primer lugar, el paracaídas se abre estando en posición horizontal, boca abajo. De otra forma, podría enredarse con el paracaidista o dar un golpe más fuerte en la apertura.

    Dejando eso claro, el mecanismo de apertura básicamente es el siguiente:

    El paracaídas va metido dentro de una bolsa, plegado de una cierta forma especial que evita problemas cuando se despliegue en el aire. Al extremo del paracaídas va cosida una cinta que sale de dicha bolsa. Esa cinta va a otro "paracaídas" pequeñito (alrededor de medio metro de diámetro), llamado pilotillo.

    Dependiendo del diseño del paracaídas, el pilotillo va guardado en un bolsillo de la pernera del arnés, o bien lleva un muelle dentro y va alojado con el muelle prensado en un compartimento cerrado por unas solapas que se mantienen en su posición gracias a un pasador.

    Para abrir el paracaídas, basta con extraer el pilotillo y dejarlo libre. En el primer diseño de pilotillo basta con agarrarlo por un extremo y tirarlo lejos. En el segundo diseño, se tira de un cable que también está a la altura de la cadera, el cual extrae el pasador, con lo que el muelle del pilotillo se dispara y lo expulsa lejos y con fuerza.

    En cuanto el pilotillo sale al exterior, coge aire, se hincha y la resistencia que presenta hace que tire del paracaídas hacia afuera. Al salir el paracaídas de su bolsa, el aire hace que se despliegue y que se abra completamente. Para que la apertura no sea brusca, los paracaídas cuentan con un elemento llamado "slider", que ralentiza esta operación. También la forma en que se haya plegado hace que la apertura sea más o menos rápida.

    En total, desde que se extrae el pilotillo por el método que sea hasta que el paracaídas está plenamente abierto, no pasan más que unos dos segundos.

    ¿Qué ocurre si no se abre el paracaídas?

    Seguro que mucha gente se pone en el peor de los casos y se pregunta esto, pensando que algún inconveniente tenía que tener la caída libre. Bueno, pues la respuesta es que no pasa nada grave, porque siempre se salta con dos paracaídas: el principal y el de reserva.

    El paracaídas de reserva es un paracaídas de características análogas al principal (rectangular, con mandos, etc.) que se puede utilizar en caso de que el principal no funcione bien. El plegado de este paracaídas es muy cuidadoso y se revisa y rehace con regularidad.

    En el arnés existen tres mandos de importancia: uno que abre el paracaídas principal, otro que abre el paracaídas de reserva y otro que libera el paracaídas principal. Los dos últimos se encuentran a ambos lados del pecho, por lo que son fácilmente accesibles al paracaidista.

    Si, por cualquier motivo, el paracaídas principal no se abre, o se abre mal y no es operativo, entonces el paracaidista puede abrir el paracaídas de reserva. En estos casos, generalmente se libera también el paracaídas principal para no correr el riesgo de que pueda enredarse con el de reserva. Una vez abierto el paracaídas de reserva, el paracaidista puede ya descender tranquilamente hasta el punto de aterrizaje, a la vez que su paracaídas principal cae donde lo lleve el viento.

    Los problemas en la apertura del paracaídas se clasifican en dos categorías: incidencias y emergencias.

    Las incidencias no son más que problemillas sin importancia. Se detectan cuando, una vez completamente abierto el paracaídas, el paracaidista efectúa las correspondientes comprobaciones visuales de que todo está bien y detecta alguna irregularidad leve.

    Un ejemplo de incidencia puede ser que el "slider" no haya bajado completamente y mantenga ligeramente cerrada la campana, lo cual se corrige tirando a fondo dos o tres veces de los mandos. También puede suceder que el pilotillo quede por debajo de la campana, en lugar de por encima, pero esto no supone mayor problema y no precisa actuación alguna. Otra incidencia común es que se produzca un enrollamiento en la apertura del paracaídas, es decir, que el paracaídas haya girado varias vueltas al abrirse, como si fuera un sacacorchos; en este caso, basta con esperar unos segundos y dejar que ellos solos se desenrollen, ayudándose con algún golpe de cadera si se quiere acelerar un poco el proceso. Incluso la rotura de uno o dos de los cordones que unen al paracaídas con el arnés se puede considerar una incidencia sin importancia.

    Cuando los problemas son más importantes, entonces ya se habla de situación de emergencia. Puede ocurrir que el paracaídas se abra hecho un "burruño", que ni frena ni hace nada, o que se rasgue, o que los cordones se enreden malamente y no se pueda controlar el paracaídas, o que, simplemente, no salga nada de la bolsa, por ejemplo. En estos casos el paracaidista debe mantener la calma y saber que aún está a gran altura del suelo y tiene tiempo de sobra para liberar el paracaídas principal y abrir el de reserva.

    Por último, puede darse el caso de que el paracaidista no llegue siquiera a intentar abrir el paracaídas principal ni el de reserva, por nervios, por descuido, por quedar inconsciente o por cualquier otro motivo. Para solventar estas situaciones, los paracaídas cuentan con unos dispositivos de apertura barométrica que abren automágicamente el paracaídas de reserva si detectan que por debajo de una cierta altura la velocidad de descenso es excesiva. Esa altura es ajustable, pero puede ser de unos 300 m. En otras palabras, si se tira un saco de patatas atado a un paracaídas, el saco llegará al suelo a baja velocidad.

    ¿Cuánto cuesta todo esto?

    Por desgracia, bastante dinero. Ahora bien, el dinero lo ganamos para gastárnoslo en lo que nos guste, ¿no?

    Como precios meramente orientativos, podemos hablar de los siguientes:

  • Un curso de caída libre progresiva puede costar unos 1200 euros, aunque si nos atascamos en algún nivel y hay que andar repitiendo saltos entonces el precio subirá un poco.
  • Un curso de caída libre acelerada puede costar unos 1500 euros. La repetición de niveles, en caso de que alguno no se haga bien, sale por entre 100 y 150 euros.
  • La licencia federativa anual viene a costar 100 euros.
  • Un equipo nuevo más o menos completo (paracaídas principal y de reserva, arnés, altímetro, casco, gafas, mono, dispositivo de apertura barométrica y alguna otra cosa que se me olvide) puede costar alrededor de los 5000 ó 6000 euros., aunque seguro que se puede superar ampliamente ese presupuesto comprando elementos de altas prestaciones, virgueros, vacilones, etc. Si se compra material de segunda mano, entonces seguramente saldrá por la mitad de precio.
  • Finalizado el curso, y cuando ya se salta por cuenta propia, un salto con equipo propio puede costar unos 20 ó 25 euros y si se hace con equipo de alquiler, entonces unos 40 euros.
  • Un salto en tandem puede costar entre 150 y 250 euros, dependiendo de si queremos que nos filmen en vídeo, nos saquen fotos, etc.

    ¿Dónde se puede saltar?

    Zonas de salto existen en todo el mundo, pero en el caso concreto de España debe de haber al menos unas 10 ó 15, que yo sepa, repartidas por todo el país. Eso sí, puede que no todas funcionen el año completo. Aquí puedes ver un listado de zonas de salto en España.


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    Javier Martín Rueda

    Última modificación: 10/05/2005.